El interior de mi órgano cardiovascular está compuesto de arterias de tinta,te has encargado de sacar tu fiel pluma y clavarla hasta el fondo. No escribes ninguna historia en concreto,sólo garabateas. No sé si pretendes escribir algún guión desternillante,al estilo de W. Allen o lúgubre,digno de Lars Von Trier.
Lo jodido es que no sabía que quisieses ser escritor,nunca me hablas de tus sueños,ni tan siquiera profesionales. Soy un calamar insolente,reboso tinta para tu caligrafía,pero me haces daño y no me gusta lo que escribes. Eres zurdo,eres inteligente,pero no te fluyen las palabras por tus encantadores pero burgueses sesos. Me hace gracia como deslizas la libreta de lado para poder escribir mejor,tendrían que hacer libretas para zurdos.
Cojo tu pequeña libreta para ver qué escribes,lo único que pude leer es como una especie de poema,cántico a la torre Eiffel. Me dí cuenta que te dislumbró,no,la palabra correcta es desbancar,la torre Eiffel,con su majestuosidad nocturna,te desbancó. Te fumó le perfume que deshenibia a los parisinos y luego te tiró. Caiste al cesped desde el que la observamos,con los ojos muy abiertos,como dos lunas siamesas,inamovibles en el cielo.
Si publicases un libro,¿qué contarías?. Nuestra relación,bueno,mejor dicho nuestra interactuación,se ha parecido más a una obra teatral griega,podríamos hacer la competencia plácidamente a Edipo rey,sólo que aquí nuestros padres no tienen cabida. Ésta tragicomedia inclasificable,ésta pelea de gallos con toques de romanticismo poco convencionales y estos copos de pasión,congelados en una caja de hierro,ya forman parte de la esquina. La esquina que todo el mundo gira cuando lo que había se extravió,se quemó o simplemente nunca existió.
Qué largos eran los días en los que no escribias,tampoco te interesaba leer,solo íbamos de vez en cuando al cine,pero el proyector de la cabina se apaga,las palabras contenidas en los libros,permanecen hasta las tres de la mañana si quieres. No voy a decir que tenía que haber hecho tal para mantener las cosas como estaban o mejorarlas. Me alegro que te interesases por mis libros,que estuvieses ávido de lectura. Ahora puedes leerme mejor los labios cuando en mitad del caos de nuestros encuentros,a estas alturas,ya cotidianos,te digo que te vayas a la mierda.
Dicen que quien tiene un libro,tiene un tesoro,pues querido,muérete del asco de ser rico entre tus páginas,sigue leyendo y escribiendo,pero yo te dejo,para que te concentres en alguna otra historia en la que amargas a la protagonista,porque ni en un mísero relato tuyo,me veias como protagonista. Y eso,a las musas,nos duele.
P:D:¿Vanidad?joder,tu pecas constantemente de casi todo,déjame que sea yo la que por una vez se apunte a ser una mala cristiana. CABRÓN.
